El domingo fui valiente y me eché a la calle, atreviéndome al encuentro junto con la ciudad y ese dulce anonimato. Observé personas solas, gente muy seria ¿protegiéndose tal vez del potencial daño externo?(es curioso,en el metro de lunes a viernes, cuanto más pronto llegues a el, más caras de apatía te topas), escuché pocas risas y a la altura del palacio real muchos turistas insoportablemente felices…aunque esta vez los toleré bien.
Sentí que ese escalofrío provenía del frío que invade Madrid en esta estación y entendí que era un buen momento para la melancolía , para hacer balance de lo que tengo,de mis sueños, de quien soy. Finalmente comprendí,que como dice el famoso texto, hay un momento para todo bajo el sol…
Bienvenido otoño.
“Tal vez sean nuestros errores los que conformen nuestro destino porque sin ellos,¿qué daria forma a nuestra vida?. Tal vez si nunca nos desviaramos del rumbo fijado
no nos enamorariamos ni tendriamos hijos ni seriamos quienes somos
despues de todo las estaciones cambian, y tb las ciudades
y las personas entran y salen de nuestras vidas, pero es un
consuelo saber que aquellas a las que amas siempre viviran en tu corazon
y si tienes suerte a un vuelo de distancia”

