Vuelvo a Italia, en esta ocasión el centro de mi viaje, será Roma, ya que es mi primera vez allí., por otro lado necesito tratar de absorber toda la energía de los gladiadores y así volver fortalecido. Preparado para cualquier guerra.
Aunque tengo una convicción o al menos un enorme deseo; a partir de ahora las batallas tendrán mas de lo espiritual, de lo emocional y de la gente que me llega y admiro y no del camino que otr@s me quieren marcar. Porque soy consciente de que así, si soy feliz; con mis aciertos y mis errores, mis risas y mis llantos, pero recorriendo un sendero por el cual nadie me manipule, ni me chantajeé.
Buscaré la Fontana de Trevi y le arrojaré tres monedas con la mano derecha y por encima del hombro izquierdo, como indica la tradición; Deseando amor, prosperidad y paz.
Tras esto me tomaré el mejor café del mundo en ese lugar escondido. saboreando bien cada trago y cada instante, viviendo únicamente el momento presente , ni el mañana, ni el ayer, tan sólo el AHORA.
A continuación acudiré a la escalinata de la plaza de España, bajare sus 135 peldaños, para después sentarme en ella y discretamente observar ese lugar de encuentro; entre autóctonos y turistas. Dejaré que el tiempo pase y yo tan sólo seré parte del paisaje.
Tras unos minutos, respiraré profundamente, me pondré en pie y volveré a andar con energías renovadas , cabeza erguida -tratando de escuchar ese sonido…- y la cara bien visible para que los rayos de sol puedan iluminarla.

30/08/2011 a las 2:22 pm
Uff!! Los pelos de punta. Me encanta lo que leí.